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Vademécum

La vida tiene cosas buenas como levantarse de la cama, ir al baño y hacer pis con la puerta abierta Luego volver a la cama y explosionar en millones de partículas tan infinitas como las posibilidades
desaparecer el cuerpo
Cosas buenas como comer maní con uvas pasas de desayuno mientras la nada ingresa en la habitación ocupándolo todo botando las partículas flotantes de mi cuerpo para asentarse f  i  n  a  l  e  n  t  e sobre mi cama sin mí
Así me imagino que también pasaría con tu cuerpo, abuela, tu cuerpo que por los años y todas las palabras que ya usaste, es más ligero
F  i  n  a  l  m  e  n  t  e f  i  n  a  l  m  e  n  t  e este cerebro con el que te imagino desintegrada es solo cuerpo
aunque me gustaría decir que en verdad es con mi piel que imagino tus partículas flotando en el espacio abierto
con mi piel lisa que es memoria con mi piel lisa que tantas veces observé al lado de tu piel papel sábana de tu piel lámina de hielo
y a pesar de todas las distancias de tiempos de formatos de

La blue whale

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acabo de ver la fotografía de la silueta de una blue whale en el océano pacífico bajo un bote pequeño flotante desolado



Ahora yo me veo nadando en el océano pacífico y con todo el ímpetu posible alcanzo su cola.
Los brazos se me van a desprender del cuerpo por la osadía de querer ser más rápida que la colosal.
Ella que ya notó mi presencia disminuye su velocidad, quiere darme ventaja.
Voy a mitad del camino.
Mis pulmones podrían colapsar, pero continúo desesperada.
Estoy. Casi. Ahí.
Ahora ella se ha detenido por completo y con un ojo me sigue mientras paso.
Estoy. Ahí. Llegué.
No parpadeamos.
Yo me concentro en observar el espacio de la comisura de su boca con esperanza.
Se toma su tiempo, pero finalmente la abre.
Me queda fuerza para un último impulso.
Entro.



El asombro mundyano, de la poética a la política

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Laura Villanueva Rocabado nació en Oruro, Bolivia, en 1912. Murió en La Paz, en 1982. Desde Oruro, produjo la mayor parte de su obra. Su pseudónimo principal, el más usado, por el que la conocemos y estudiamos, fue Hilda Mundy, nombre que tomó prestado de una actriz de radio teatro de Londres. Entre 1932 y 1935 le tocó vivir la contienda bélica contra Paraguay por el Chaco Boreal, hecho político y social que atravesó su literatura de manera ética y estética, valiéndole uno de sus textos críticos de la guerra el exilio permanente a la ciudad de La Paz. Mundy publicó un solo libro en vida, Pirotecnia. Ensayo miedoso de literatura ultraísta, el cual salió a la luz en 1936, poco después de su llegada a La Paz. En esos años, la autora se desenvolvió en un panorama literario donde producía al mismo tiempo que María Virginia Estenssoro, Yolanda Bedregal, Arturo Borda y Jaime Sáenz. Según Rocío Zabala, autora del estudio introductorio del último libro mundyano publicado por la Biblioteca del…

Revolución cultural, política y editorial

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La Biblioteca del Bicentenario de Bolivia (BBB) llegó el 2014 a llenar dos vacíos grandes: el rescate de obras y autores fundamentales para el país y la promoción de la lectoescritura a través del acceso a libros económicos. Es diciembre y concluyó mi segundo año formando parte del proyecto cultural más grande y ambicioso que ha visto Bolivia. En este tiempo, la línea de gestión cultural trazada nos ha sacado a las calles a democratizar los libros, venderlos a precios subvencionados, a hacer presentaciones y poner puntos de lectura en las plazas de cada departamento, a donar libros a centros culturales, bibliotecas y a unidades educativas. A la fecha, un equipo de trabajo de cerca de 30 personas se encarga de la gestión editorial, edición, diseño, corrección, difusión, gestión cultural, digitalización, distribución y ventas, gestión administrativa y legislativa de cada uno de los libros. Eso sin contar con el personal externo que aporta a cada título con los estudios introductorios, …

el poema de la espera

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hace mucho que no hago nada, mamá
ningún movimiento muscular 
o espásmico solo soy un cumulo de resistencia
rumiando una instante que no ha llegado
esperándolo 
para poder escribir
y rotar sobre mi propio ejegenético



un segundo después de tu muerte,
abuela
nuestros cuerpos se van a tornar
en cristal o en plastilina sumergida en agua
o en el rigor de una espera
infectada por la impaciencia



hace meses que no hago nada, mamá
nada que te pueda inflar el pecho de orgullo
me he limitado a sacar la basura
en bolsas negras
a masticar carbohidratos
a imaginar qué haremos el día